Hay quienes nunca entendieron del todo el fenómeno de Amy Winehouse. Sus actuaciones en conciertos de su últimos momentos le hicieron flaco favor a su leyenda.
Sin embargo, como muchos fans pueden atestiguar, entrenados en la misma escuela que produjo a Adele y Duffy, Winehouse no siempre fue una artista en vivo tan horrible como llegó a ser gracias a los efectos debilitantes de las drogas y el alcohol.
Por suerte, hay dos álbumes clásicos de larga duración en Frank y Back to Black y un lanzamiento póstumo desigual, pero respetable, en Lioness: Hidden Treasures para ilustrar su talento en tiempos mejores. En cuanto a esto último en lo que seguramente serán varios lanzamientos póstumos recopilatorio.
At the BBC no produce tanto placer a un ferviente fanático que lo que puede esperar en nombre de Winehouse.
Todavía hay suficientes pepitas de oro para que valga la pena añadirlas a la colección de un fan de Winehouse.
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